Conflicto y Derechos Humanos

¿Qué pasó con la marcha del 28?

Nov 03, 2008 Indepaz

Durante todo el 2008 los colombianos y colombianas dentro y fuera del país rechazamos con vehemencia el delito del secuestro.  No solo por ser un crimen de lesa humanidad, sino porque en Colombia y ahora en países vecinos como Venezuela y México, el secuestro se ha constituido en  arma  de redes mafiosas y en instrumento de extorsión de la insurgencia.

En Colombia los conocidos canjeables o personas con status político, están libres en su gran mayoría.  Pero aún están privados de la  libertad más de 2000 personas, comerciantes, campesinos, estudiantes, profesores etc. Por ellos también se han convocado las marchas y por ellos se debe mantener el espíritu de rechazo y de solidaridad.

Una convocatoria para que una movilización social sea exitosa, como la del 4 de febrero o la del 6 de marzo, debe contener una causa de cohesión, que invite a la acción colectiva de diferentes sectores de la sociedad;  en la primera, el rechazo a la guerrilla de las FARC y al secuestro y la segunda, la justa reclamación de las víctimas de la guerra a la verdad, la justicia y la reparación integral,  así como también el rechazo al secuestro.

La marcha convocada por los jóvenes del facebook del 4 de febrero, respondió al clamor nacional auspiciado por el gobierno nacional a perseguir a sangre y fuego la libertad de las personas privadas de su libertad en poder de las FARC. Esto también como consecuencia de la intervención del gobierno de Hugo Chávez, la cual fue vista por el Uribismo, como una intervención oportunista y polarizante. EstaDurante todo el 2008 los colombianos y colombianas dentro y fuera del país rechazamos con vehemencia el delito del secuestro.  No solo por ser un crimen de lesa humanidad, sino porque en Colombia y ahora en países vecinos como Venezuela y México, el secuestro se ha constituido en  arma  de redes mafiosas y en instrumento de extorsión de la insurgencia.

En Colombia los conocidos canjeables o personas con status político, están libres en su gran mayoría.  Pero aún están privados de la  libertad más de 2000 personas, comerciantes, campesinos, estudiantes, profesores etc. Por ellos también se han convocado las marchas y por ellos se debe mantener el espíritu de rechazo y de solidaridad.

Una convocatoria para que una movilización social sea exitosa, como la del 4 de febrero o la del 6 de marzo, debe contener una causa de cohesión, que invite a la acción colectiva de diferentes sectores de la sociedad;  en la primera, el rechazo a la guerrilla de las FARC y al secuestro y la segunda, la justa reclamación de las víctimas de la guerra a la verdad, la justicia y la reparación integral,  así como también el rechazo al secuestro.

La marcha convocada por los jóvenes del facebook del 4 de febrero, respondió al clamor nacional auspiciado por el gobierno nacional a perseguir a sangre y fuego la libertad de las personas privadas de su libertad en poder de las FARC. Esto también como consecuencia de la intervención del gobierno de Hugo Chávez, la cual fue vista por el Uribismo, como una intervención oportunista y polarizante. Esta marcha se impulsó y respondió a la liberación de Clara Rojas y Gloria Polanco el 10 de enero, hecho político que tuvo resonancia internacional, de países como Francia y Venezuela y claro esta,  contó con la presión del gobierno nacional.

Por su parte la marcha del 6 de marzo, convocada por el Movimiento Nacional de Victimas de crímenes de Estado, fue exitosa y contundente.  Se constituyó como una respuesta y una demostración / ratificación/  que la guerra en Colombia no la hace exclusivamente las FARC, sino que convive con el paramilitarismo y aunque este no señala cifras comparables con las de las guerrillas en términos de secuestro, si ha mantenido en el tiempo prácticas que violan los todos los derechos humanos e infringen todas las normas humanitarias.  Esto es la tortura, la desaparición forzada y el desplazamiento forzado.  Esta marcha reveló la indignación nacional no solo en contra del secuestro por parte de las FARC, sino de la violencia generalizada auspiciada por el paramilitarismo y el Estado Colombiano.
 
En este clima de marchas exitosas, de convocatorias procedentes de los más diversos y opuestos sectores políticos es convocada una marcha el 28 de noviembre.  Para responder a Juanes, cuando le comunicó a la prensa el 29 de noviembre su “tristeza que en esta marcha no haya tanta gente como antes” es necesario hacer equivalentes con las anteriores.  Las anteriores fueron marchas promovidas por sectores/ actores políticos visiblemente fuertes; la primera por los jóvenes del facebook y el gobierno nacional y la segunda por la oposición y el MNVCE.  Fueron marchas que respondieron a unos detonantes de guerra, como la liberación de rehenes en enero y el repudio al paramilitarismo y a todo tipo de crímenes cometidos en Colombia contra la población civil. 

Finalmente fueron marchas que en el sentir nacional propiciarían ambiente para lograr la liberación, ya fuera por medio de rescate militar o por las vías negociadas que permite el acuerdo humanitario. 

La marcha del 28 no resonó porque su anfitriona estaba en la distancia y no era claro el objetivo o el mensaje político que Ingrid Betancourt, rescatada el 2 de julio,  enviaba al país.   La marcha del 28 no fue exitosa porque no hubo resonante político que diera paso a la euforia nacional.  Después de la operación Jaque, las banderas de la libertad de los secuestrados están el territorio del gobierno, quien mantiene su justificación en la liberación por medios de guerra y para este fin están las Fuerza Militares.

Para el desagrado de Juanes y de muchos mas que rechazamos toda forma de violencia en Colombia, la marcha del 28 no fue exitosa porque la movilización de los pueblos indígenas de Colombia mantuvieron la atención de los medios de comunicación y del ejecutivo por mas de dos meses; porque el paro de los corteros de caña en el sur del país, resto tiempo a la agenda presidencial; y porque el anunciado desplome de la economía de pirámides que funcionaban en el Putumayo y en Nariño principalmente, levantaron a ciudadanos y ciudadanas en actos de violencia en menos de  24 horas. 

Todas estas movilizaciones son el reflejo no solo de una sociedad en crisis, sino de una sociedad activa, pero que es viva y se moviliza por eventos que realmente afectan los ciudadanos: la vida, la libertad y la pobreza.