Internacional

CHOQUE CONTRA CIVILIZACIONES

Ene 10, 2009 Indepaz

«…El gobierno israelí  preparó no una respuesta  proporcional y de contención para buscar condiciones de un nuevo cese al fuego, sino  “una espantosa campaña de muerte y devastación…”

 

 

El Señor  Jose Maria Aznar, exmandatario español de la línea de Bush y otros afines de estos lados, al salir de una playa en Punta del Este, al parecer en pleno uso de su sobriedad, declaró que “Israel es la cabeza de playa de la civilización occidental  en el mundo musulmán, y es probablemente nuestra primera y última trinchera contra el terrorismo islámico”.  A esa hora los noticieros informaban que la misión de la ONU en Palestina protestaba por el bombardeo de una escuela  en la que solo había niños y maestros. Entre el 27 de diciembre, cuando se inició la  autodenominada Operación Plomo Sólido, y el 10 de enero de 2009, la poderosa  fuerza aérea israelí había alcanzado casi un centenar de objetivos, la mayoría civiles, argumentando que buscan destruir fabricas de armas o centros de mando de Hamas; los muertos superan los 800 y los heridos los 3.000 y además de escuelas y edificios destruidos,  se cuentan ambulancias y centros religiosos islámicos incluida la Universidad.

La confrontación estaba anunciada pues el 19 de diciembre terminó la tregua pactada de seis meses. De inmediato militantes de Hamas iniciaron hostilidades lanzando cohetes  Qassams en la zona fronteriza de Gaza; aunque no son cohetes de gran capacidad destructiva, como indica el que después de 184 lanzamientos han producido 13 muertes, su uso busca producir pánico entre la población que cuenta con segundos para protegerse. Los heridos del lado de Israel se cuentan por centenares. A estos cohetes de acción indiscriminada y proscrita por el derecho internacional, ha respondido Israel con una guerra implacable  de amplio impacto que quiere debilitar al extremo al gobierno de Hamas que se instala desde el 9 de enero del 2009 como cabeza de la Autoridad Nacional Palestina.  Ehud Olmert, primer ministro de Israel, preparó detalladamente esta operación que convenientemente le coincide a su partido con las pretensiones de ganar las elecciones del próximo mes de marzo. A juicio del periodista Gideon Levy, del diario Israelí Haaretz,  aprovechando las fricciones que son parte de este mapa de treguas cortas, el gobierno israelí  preparó no una respuesta  proporcional y de contención para buscar condiciones de un nuevo cese al fuego, sino  “una espantosa campaña de muerte y devastación”. En lugar de la diplomacia para buscar cese de fuegos y formulas de paz, se acudió al escalamiento del conflicto con el esquema de las guerras de aniquilamiento que primero destruyen la vida civil y las condiciones de vida en el habitat del adversario y luego proceden a ocupar, a dividir  el territorio y a imponer nuevas fronteras y bases militares antiterroristas permanentes.

Lo que señala Levy y otros judíos críticos es que con la Operación Plomo Sólido se repite la trampa de las guerras inútiles y funestas. El odio que se acumula con la destrucción implacable es mayor que el miedo que quieren producir los bombardeos supuestamente para imponerle limites a los “terroristas” islamistas.  Los crímenes de guerra y de lesa humanidad  intentan justificarse a nombre de la eficacia en la guerra antiterrorista y el derecho internacional humanitario es despreciado a nombre de la guerra justa de la civilización occidental en contra del enemigo. Al final de cada una de estas ocupaciones y guerras de aniquilamiento, no solo quedan miles de cadáveres y heridos, ni otros kilómetros cuadrados ocupados; quedará  fortalecido el adversario y se tendrá una tregua más corta que la anterior o el ínterin de otra guerra peor. “Hezbollah no resultó debilitada tras la Segunda Guerra del Libano – recurda Levy – y Hamas no resultará debilitada debido a esta guerra de Gaza”.

Afortunadamente, con el repudio a esta guerra genocida, lo que si saldrá debilitado es el discurso fundamentalista de los Aznar de toda suerte, que desconocen la realidad de los pueblos árabes e islámicos y se atribuyen el derecho de actuar contra todo derecho a nombre de una democracia occidental que en la realidad o no existe  o todavía se la están inventando.