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¿ES EL ACUARTELAMIENTO LA MEJOR MEDIDA PARA COMBATIR EL COVID-19?

Ene 13, 2021 Diego Otero

Bogotá, 9 de enero de 2021

Diego Otero Prada

Estamos en la segunda ola desde el 5 de octubre de 2020

Ya lo había manifestado desde la segunda semana de octubre que a partir del 5 de octubre de 2020 comenzó la segunda ola del coronavirus en Colombia, sin que nadie del gobierno nacional o de Bogotá se manifestara sobre esto. Minimizaban el segundo rebrote y hablaban de que estábamos en una meseta, lo que era totalmente falso según las cifras de contagios diarios. Como resultado, no se tomaron medidas preventivas para controlar este rebrote.

   La pregunta que se hace en muchas partes es si las medidas de acuartelamientos generalizados, toques de queda, leyes secas y toda una serie de medidas restrictivas generalizadas para todo el mundo y sitios que se vienen dando, son efectivas o no. Los que venimos siguiendo esta pandemia nos preguntamos cuales son las estrategias óptimas que minimicen las víctimas y los efectos negativos económicos y sociales.

Diferencias entre Colombia y países desarrollados

   Lo primero que hay que señalar es la diferencia entre países como Colombia y europeos con sistemas de bienestar aceptable. En efecto, en Europa es fácil hacer confinamientos, pero nunca son tan restrictivos como en Colombia ni hacen toques de queda para varios días, porque son más racionales y porque los trabajadores tienen muchas ayudas, comenzando por el seguro de desempleo y otros beneficios económicos. Igualmente, a las empresas se les atiende con subsidios. Pero a pesar de todas las medidas que han implementado los países desarrollados, el impacto negativo sobre la economía no se ha podido evitar.

  Colombia, como la mayoría de los países de Latinoamérica, tiene unas características muy diferentes a los de Europa.  En primer lugar, en el país no existe un sistema de bienestar. En segundo lugar, y esto es clave, el nivel de informalidad es de cerca de 55,0%, lo que significa que hay millones de colombianos con trabajos precarios, sin sistemas de seguridad social, no formalizados, que dependen de sus trabajos para ganarse recursos con qué sobrevivir. Así, tenemos los casos de los vendedores ambulantes, las empleadas de servicio, los pequeños negocios de todo tipo, los trabajadores por cuenta propia y una clase media que al perder su empleo no tiene ninguna ayuda del estado.

 Entonces, medidas arbitrarias como confinamientos generalizados, cierre de comercios, prohibición de ventas ambulantes, de apertura de pequeños comercios, de toques de queda de varios días, son un mecanismo para enviar a la miseria a millones de colombianos. De ahí que hay que pensar qué medidas son las adecuadas para países como Colombia.

  Aquí, lo primero que piensan el gobierno nacional los gobernadores y los alcaldes es cerrar, colocar toques de queda, leyes secas, salidas por cedula y toda una serie de limitaciones, como única manera de combatir la propagación del Covid-19. No hay estudios de la efectividad de cada una de estas medidas, sino meras intuiciones.

Qué dicen los estudios sobre la efectividad de las medidas

  Son muchos los estudios que se han realizado en Estados Unidos, Europa y otros países para estudiar qué es lo más adecuado. Hay dos posiciones extremas: los que defienden la inmunidad de rebaño y los que deciden combatir la pandemia por todos los medios posibles, que incluye acuartelamientos. El objetivo de estos últimos es aplanar la curva del contagio de casos diarios para evitar que los hospitales se congestionen, que es la alternativa colombiana. Su esperanza es que llegue rápido la vacuna para superar el coronavirus.

   Indudablemente que para los deben tomar decisiones de política el dilema es muy difícil: en términos muy simple se trata de decidir entre muertes o economía. Y, por supuesto, todos le damos mucha importancia a salvar vidas, pero no solamente evitar las muertes debidas al Covid-19, sino las de todo tipo de patologías, que es algo que se ha olvidado, así atender los problemas de salud mental.

  Otros analistas mantienen que hay una tercera vía que minimice los costos económicos, físicos y de daños mentales mientras que al mismo tiempo se reduzcan efectivamente las tasas de infección y, por lo tanto, de las muertes, que es al final lo más importante.

  A continuación, voy a presentar las medidas sugeridas por Prettner, Chen, Kuhn y Bloom (2021) investigadores de Harvard University, Heidelberg University e institutos de investigación de Viena, que es una vía intermedia, muy aplicables para Colombia, pero con unas adiciones de tipo económico y social que yo me permitiré agregar.

  Estas son las medidas que estos investigadores proponen:

  1. Asegurar el distanciamiento físico de las personas, de por lo menos un metro, pero preferiblemente más.
  2. Invertir masivamente para aumentar el número de pruebas a los grupos de alto riesgo de infección y transmisión del Covid-19 como personal de la salud, enfermeras de hogares, trabajadores en plantas de procesamiento de carne, profesores, cajeros y empleados en el transporte público.
  3. Testeo masivo en una escala grande (por ciudades o aún a nivel nacional) es un enfoque menos dañino que confinamientos locales o a nivel de país.
  4. Pruebas y seguimiento a los contactos son los medios más simples y de mínimo daño para quebrar las cadenas de infección. De ahí, que hay que contar kits de pruebas, capacidad de laboratorios y persona para hacer el seguimiento a los contactos.
  5. Proveer centros de aislamiento para pacientes asintomáticos, con síntomas medios o moderados, que no pueden aislarse en sus hogares por sus condiciones de hacinamiento. Se considera que el riesgo de transmisión intra-familiar es muy alto y es la fuente de muchas infecciones en un buen número de países.
  6. Uso obligatorio de mascarillas y suministro gratis de máscaras de alta filtración a los que deben tratar directamente con otros.
  7. Prohibir todas las reuniones internas no necesarias y facilitar eventos afuera con medidas estrictas de distanciamiento y uso de máscaras.
  8. Implementar el teletrabajo donde sea posible. En el resto tener horarios segmentados para evitar picos de movilidad y congestión del transporte público.
  9. Tener buena ventilación en todas partes y asegurar distanciamiento efectivo, especialmente en sitios en que las personas no pueden evitar encontrarse, como los supermercados, fábricas, transporte público y donde las condiciones de trabajar en el hogar no son posibles.
  10. Desinfectar con luz ultravioleta diariamente áreas interiores que son visitadas frecuentemente por diferentes personas. Saneamiento de botones de ascensores, baños, manijas de puertas.
  11. Imponer restricciones de movilidad hacia fuera y hacia dentro de áreas con altas tasas de infección, para impedir que el virus llegue a otras zonas.
  12. Aplicar políticas diferenciadas para colegios y universidades Para estas no hay problema con mantener aprendizaje a distancia y para personas de edad que son más propensos a las infecciones.
  13. Los kindergarten y colegios de primarias para jóvenes pueden mantenerse abiertos porque hay menos posibilidad de infecciones y requieren de más interaccione con los profesores.
  14. Prestar atención especial a los niños de familias con desventajas sociales para que no se queden por fuera del sistema educativo.
  15. Facilitar suplementos de zinc y vitamina D porque deficiencias en estos nutrientes están asociados con una progresión más severa de la infección.
  16. Promover el uso de tecnologías como apps digitales para rastreo de contactos, que se ha visto son muy eficaces que son efectivos para identificar los contactos del Covid-19 si su uso es generalizado. Pero, a su vez, hay que asegurar a los ciudadanos las preocupaciones sobre privacidad y protección de los datos recogidos.

En otro estudio (Bloom et al, Augusto 2020, pp.33), los autores afirman:

  “Alon et al (2020) toman en cuenta explícitamente el hecho de que las economías en desarrollo tienden a tener población más joven, baja capacidad fiscal, un sector informal muy grande, una capacidad de cuidados de salud muy baja. Los resultados de las simulaciones hechas muestran que acuartelamientos uniformes son considerablemente menos efectivos en las economías en desarrollo que lo que son en economías desarrolladas: ellos solamente salvan alrededor de la mitad de las vidas por unidad de PIB perdido. Conversamente, la efectividad de los confinamientos dirigidos a la población de mayor edad es considerablemente más efectiva. La recomendación de que el trade off subyacente entre medios de vida y vidas perdidas depende del nivel de ingresos de un país esta soportada por la evidencia empírica en Decerf et al. (2020). Al tomar una perspectiva sobre los confinamientos en las economías emergentes, Arellano et al.(2020) muestran que el riesgo de una crisis de la deuda puede inhibir seriamente las políticas de acuartelamiento y concluye que relajar el trade off entre salud y crisis de  deuda es un argumento fuerte para un alivio de deuda”. Claro, aquí se está diciendo que para un confinamiento más eficiente hay que darle recursos a la gente para que se quede en casa, lo que no ocurre en Colombia.

  Una investigación muy interesante es la de Chen et al. ((4 January 2021) que hacen un análisis econométrico tipo panel de más de países desarrollados y en desarrollo, Colombia incluido, para estudiar la efectividad de distintas medidas no farmacéuticas sobre el factor de reproducción R y los efectos sobre la economía de cada una de ellas. Sus conclusiones son las siguientes:

  1. Aunque la reducción de la propagación del Covid-19 está muy impulsada por qué tanto las personas permanecen en sus hogares, este efecto es más débil para hogares grandes o cuando su complimiento no es compatible con las presiones económicas que enfrentan estas poblaciones, especialmente en países en desarrollo.
  2. Las mayores reducciones en R se encuentran en las medidas de prohibir reuniones y cierre de colegios, seguido por el uso de mascarillas, testeo masivo y cierre de lugares de trabajo.
  3. Trazabilidad de contactos, cuando se implementa con beneficios para todo tipo de trabajadores, incluyendo trabajadores temporales y por cuenta propia, está fuertemente asociado con reducir R, especialmente en países en desarrollo.
  4. Los países que implementan cierre de colegios y de negocios experimentan fuertes contracciones del PIB, mientras que los países que implementan otras medidas no muestran grandes contracciones en la actividad económica.
  5. Esto señala la importancia de moverse a otras estrategias más dirigidas, como prohibir reuniones, testeo y trazabilidad de contactos, todo apoyado por incentivos económicos apropiados.

Hoy la literatura sobre los efectos de las diferentes medidas no médicas en relación con la propagación del Covid-19 y sus efectos económicos es muy amplia, lo que no sucede en Colombia, donde se toman medidas sin estudios empíricos de las consecuencias sobre el virus, la economía y los diferentes actores.

Qué se puede decir sobre Colombia

Ya entrando en más particularidades de Colombia, manifiesto lo siguiente. El gran problema de las aglomeraciones, de la indisciplina, es la pobreza de una buena mayoría de colombianos y el desempleo que la recesión económica ha llevado a millones de ciudadanos localizados en los estratos 1, 2, 3 y 4, a buscar recursos como sea, y esto implica no respetar ninguna norma ¿Cómo se quiere confinar a ciudadanos que no tienen ingresos, y que esto los obliga a salir para el rebusque?

  Adicionado a esto está el hacinamiento, la falta de vivienda adecuada, que facilita el contagio familiar. Es un asunto difícil de resolver en el corto lazo porque implica tener una política de vivienda muy agresiva para que todo colombiano tenga una vivienda decente.

  En diciembre fueron evidentes las aglomeraciones en sitios como San Andresitos y San Victorino en Bogotá tanto por la aglomeración de vendedores ambulantes como de miles y miles de bogotanos que iban desesperados a comprar dado que los precios en estos sitios son mucho mas baratos que en el comercio formal. Fue famoso el Madrugón en San Victorino. Esto es un ejemplo de la pobreza de millones de bogotanos y así es en todo en el país que los obliga a salir, dado que no hay ninguna política seria de ayuda económica en épocas de confinamiento y recesión económica. En esta forma, el confinamiento en nuestros países es un instrumento que hace mucho daño, que lleva a más pobreza y desigualdad.

 La solución propuesta de establecer un ingreso mínimo cercano a un salario mínimo no fue acogida por este gobierno inhumano neoliberal, que es la alternativa correcta para mantener a la gente en sus casas y resolverle sus necesidades vitales.

No hay estrategia de salud

  Dado que no hay estrategia de salud, entonces, la solución fácil es la autoritaria de confinar a todo el mundo, independientemente de si el contagio no es grave o no en todos los sitios. Son políticas generales irracionales, antitécnicas, que dan una tregua, pero como el problema existe, cuando se levanten las medidas super restrictivas, se vuelve a lo de siempre y nada se soluciona al final. Agréguese la medida absurda de todos de queda de varios días, en que nadie puede salir, esto sí es de locos.

   Es el terror, el miedo absurdo, no hay ningún análisis serio, no hay estudios de los beneficios- costos de cada medida, es la locura, el apocalipsis. Y en esto los medios de comunicación todos los días están causando pánico, basta ver Caracol y RCN.

  A pesar de lo ocurrido con la pandemia, el sistema de salud sigue precario. No hay ninguna estrategia de testeo, control y seguimiento serio. Nadie lo hace, y esto es un error gravísimo como lo muestran todos los estudios y los especialistas. Las pruebas se demoran y sus resultados también, así es imposible controlar el coronavirus. Hay miles de miles de ejemplos de como la toma de las pruebas demora más cinco días hacia adelante, y los resultados no son inmediatos.

  Estamos de suerte, porque con este sistema de salud tan regular, los casos y muertes deberían ser más. Los que tienen recursos contratan las pruebas con especialistas privados que van el mismo día que se llaman y a los quince minutos dan el resultado. Pero nadie hace chequeo de contactos y seguimiento de estos.

   La Procuraduría General de la Nación informó el 12 de diciembre (El Espectador) “que según una investigación realizada de los 136 116 trabajadores de la salud solo 46 715 están vinculados en forma directa en las plantas de personal de las diferentes entidades prestadoras del servicio. Es decir, solo el 28% cuenta con garantías como cesantías, vacaciones, primas, servicios de salud y EPS, e inclusive pensión. El resto de los profesionales, según el órgano de control, tienen contratos tercerizados o por prestación de servicios”.

  Llevamos un año desde que se ha denunciado esta situación y ni el gobierno nacional ni los alcaldes hacen nada para remediarlo. Y todos los días se la pasan los economistas ortodoxos hablando que hay que formalizar, pero si el sector público no cumple, no hay nada que hacer.

  No existe una voluntad de fortalecer el sistema público de salud, todo se ha dejado al sector privado. Faltan camas UCI, insumos, médicos, personal de apoyo, mejores sueldos y contratos laborales indefinidos, modernizar los hospitales púbicos, ampliarlos.

El tema de las curvas de contagio

Hay mucha confusión sobre las curvas de contagio y la ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos-UCI.

  Los confinamientos estrictos son una medida desesperado cuando no se han hecho efectivas las medidas señaladas atrás para evitar el colapso de los sistemas de salud, pero no elimina al final el contagio. Es simplemente tener un respiro, es aplazar el problema. Cuando se levanten las restricciones, el virus con el tiempo vuelve a resurgir y se da otra ola, normalmente, más fuerte que la primera.

  En Colombia ya llevamos dos olas, y es de esperar una tercera ola. La primera duró del 6 de marzo al 4 de octubre de 2020 y la segunda viene desde el 5 de octubre y nos encontramos en la parte ascendente exponencial que debe durar hasta finales de enero cuando pase la ola de contagiados producto del 24 y 31 de diciembre y del puente del 9 al 11 de enero, y de todas las fiestas de finales del año 2020.

   Los diferentes estudios de simulación que se han efectuado por muchos investigadores muestran que al final el número de casos y muertes totales aumenta, que las restricciones de acuartelamientos solo posponen el problema y lo hacen más agudo en el futuro si no se toman las medidas correctas que minimicen las muertes y los daños sobre la economía. La mayoría de los estudios piden enfocarse más en los ancianos y en las personas vulnerables. Esto se ve claramente en Colombia.

  Por ejemplo, en Rice (October 2020), concluye lo siguiente:

  “Los resultados del estudio sugieren intervenciones tempranas fueron altamente eficientes en reducir la demanda pico por unidades de cuidados intensivos-UCI, pero también prolongan la epidemia. En algunos casos esto resulta en más muertes en el largo plazo. Esto ocurre porque la mortalidad relacionada con el Covid-19 está altamente sesgada hacia los grupos de mayores edades. En la ausencia de un programa de vacunación efectiva, ninguna de las propuestas de mitigación en el Reino Unido reduciría las muertes por debajo de 200 000. Fue predicho en marzo 2020 que en respuesta al Covid-19 un confinamiento general, opuesto a un enfoque de proteger los miembros más vulnerables de la sociedad, reduciría inmediatamente la demanda por camas UCI al costo de más muertes en el largo plazo (pp. 1).”

   En cuanto a la ocupación de las camas UCI, esto me recuerda la experiencia del sector eléctrico. La capacidad instalada de generación siempre está entre un 20% y 30% por encima de las necesidades normales. Se tiene este exceso de capacidad instalada para enfrentar situaciones críticas como años secos, necesidades de reparaciones y mantenimientos de las plantas de generación.

   Lo mismo ocurre con la capacidad instalada de camas UCI. Entonces, no hay que escandalizarse porque llegan situaciones en que la utilización de estas unidades se va copando y se alcanzan porcentajes de utilización de 90% o un poco más. Para eso se instalaron camas UCI en exceso, para enfrentar situaciones extremas. Por supuesto, hay que partir que se debe tener un exceso de camas que pueda responder a las situaciones críticas.

  Cuando no es así, por eso se dan estas medidas de confinamientos estrictos, la mayor parte de las veces exagerados, especialmente en países como Colombia con un pésimo sistema de salud y sin una estrategia clara de cómo combatir el Covid-19, fuera de estas medidas autoritarias de confinamientos generalizados, toques de quedas continuos de 3 a 4 días, y en ciudades como Bogotá, donde la gente normalmente no sale después de las 10 pm por la inseguridad, sino solamente los delincuentes.

  En conclusión, fuera de estas medidas no médicas autoritarias, sin mucho estudio del beneficio-costo, y sin una estrategia social y económica para llegar a los millones de personas sin empleo e ingresos para sobrevivir, estaremos en las siguientes semanas, y seguramente meses, al vaivén del autoritarismo de los gobernadores y alcaldes, con resultados al final iguales en cuanto a muertos, pero con efectos terribles sobre la economía.

Bibliografía

Bloom, D,. Kuhn, M., Prettner, K. (August 2020). Modern infectious diseases: macroeconomic impacts and policiy responses. NBER working  paper 27757.  Massachusetts: United States.

Chen, L, Raitzer, D., Hasan, R, Lavado R. and Velarde, O. (7 January  2021). What works to control Covid-19? Ecometric análisis of a cross-country panel. Covid Economics, Issue No. 63. Center for Economic Policy Research. London: United Kimgdom.

Chudik, A. Mohaddea, K., Pesaran, M.H., Rebucci, AS. (January 7 2020). Economic consequences of Covid-19: a counterfactual multi-country análisis. Covid Economic-. Issue 63. Center for Economic Policy Research. London: United Kimgom.

El Espectador (12 diciembre 2020). Procuraduría pidió que profesionales de la salud sean contratados en condiciones dignas.

Rice, K., Wynne, B., Martin, V., Ackland, G (October 7, 2020). Effects of school closures on mortality from coronavirus disease 2019: old and new predictions. Bristh Journal of Medecine  Research 2027.