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A PESAR DE LA DESMEMORIA… ¡QUE VIVAN LOS ESTUDIANTES!

Dic 04, 2019 Camilo Gonzalez Posso

Camilo González Posso, 4 de diciembre de 2019

Hoy 4 de diciembre de 2019, ahora nombrado 4D, se realiza otra jornada nacional de Paro Nacional que es parte de la gran movilización iniciada en Colombia desde el 21N.

Para comenzar el día, a las 4 a.m. busqué en la página web del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá las publicaciones que promovimos durante ocho años, entre 2008 y 2016 cuando me correspondió dirigir un grupo maravilloso de jóvenes en el proceso de creación y puesta en marcha de ese Centro de memoria. Me pareció oportuno volver a leer el folleto dedicado a las grandes movilizaciones de estudiantes que se reseñan brevemente recorriendo el siglo XX y principios del siglo XXI, desde las luchas por la autonomía universitaria en los años veinte hasta la actualidad. Desde Bravo Pérez, hasta Nicolás Neira – el joven de 15 años asesinado en Bogotá por el ESMAD en 2005 – pasando por el levantamiento contra las dictaduras en 1954, la masacre en Cali en 1971, el asesinato de Tuto González en Popayán y la fabulosa movilización estudiantil con la Séptima Papeleta que desencadenó el proceso que llevó a convocar la Asamblea Constituyente en 1991.

Busqué varias publicaciones que desde la memoria nos sirven para el 4D y para la reflexión sobre las grandes movilizaciones del último siglo. Para mi sorpresa encontré que habían desaparecido de la web. Con seguridad ahora reposan en alguna bodega y en anaqueles tristes de la biblioteca que dejamos en el Centro de Memoria. Refundidos y en el olvido están esos textos, como perdidos también los registros de 50.000 víctimas que deben acompañar el monumento central del edificio que sobresale aún al costado occidental del cementerio central de Bogotá en plena avenida 26 que renombramos Eje de la Paz pero que insisten en llamar General Rojas Pinilla o Avenida El Dorado, según el tramo.

El homenaje a los estudiantes que dejamos en el CMPR debe estar refundido al lado del archivo de memoria oral que tiene centenares de testimonios de víctimas del conflicto, entrevistas a veteranos de la gesta de Guadalupe Salcedo y a protagonistas de otras guerras, victimas de “falsos positivos”, crónicas de familiares de policías y soldados retenidos o secuestrados por la guerrilla, narraciones y entrevistas sobre procesos y casos emblemáticos de memoria e historia reciente.

Esta es otra muestra del olvido de la memoria. Publicaciones, videos, fotografías, registros de iniciativas de memoria viva van pasado al archivo muerto.

En el folleto de homenaje a los estudiantes se recuerda por supuesto a Bravo Pérez que fue asesinado cuando la protesta estudiantil por la masacre en las bananeras llegaba a la plaza de Bolívar. Lo asesinaron ese 7 de junio a pocas cuadras de donde asesinaron a Dilan Cruz este 23 de noviembre. Los tiempos cambian y se encuentran con otros tiempos. Ese 7 de junio la ciudad se levantó en protesta y el Presidente Miguel Abadía Mendéz, acorralado por la indignación en todos los sectores, ordenó tres días de duelo y autorizó que se acompañara el cortejo con una calle de honor hasta el cementerio central. Abadía, el mismo que era acusado por la masacre de las bananeras, le dejó un mensaje a los gobernantes actuales que han hecho lo indebido para ocultar las responsabilidades por el asesinato de Dilan. No hay tres días de duelo ni el Presidente va a misa a la Catedral, pero en cambio desde las altas esferas del sectarismo se dedican a denigrar al estudiante caído con frases de estigmatizadores: “por algo sería”, “era un desadaptado hijo de su madre presa”, “seguro estaba encabezando a los vándalos”.

Así como me pregunto ¿En dónde esta el folleto Que Vivan los Estudiantes? Nos podemos preguntar ¿En donde esta hoy Dilan? ¿Quién da cuenta del homenaje y la calle de honor en su sepelio? ¿En donde estará Tomás Quintero y los demás poetas que nos van a entregar en palabras cantadas esta historia … para que no se vuelva olvido?